El arte de la cuña

Puede parecer sencillo, fácil e incluso puede pasar desapercibido, pero el mensaje radiofónico o la cuña de radio en sí, es una pequeña obra de arte.

A ver; es cierto que me encanta crear y construir, de la nada, una historia que tome forma y que después de un buen rato se convierte en una película sonora que identifique un producto, una promoción o una marca.

Lo que considero bonito de estas “creaciones”, es que no hay una igual a otra; cada una es diferente completamente.

El arte de la cuña de radio, (y que solo unos buenos publicistas saben de su extraordinario potencial, Vs. coste), está precisamente en llegar a captar tu atención sin que pierdas la mirada.

Los amantes de la cocina “crean” con un fin: sorprender a sus comensales mientras agradan con su paladar.

Los amantes de la pintura crean obras de arte, que deleitan a quienes alcanzar entender la sugerencia del autor.

No hay amantes de cuñas de radio, qué tontería, Hay amantes del trabajo bien hecho y de la productividad y eficacia del mismo, para cuyo fin fué concebido.

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